Magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta
Luis Donaldo Colosio Murrieta fue un político y economista mexicano, miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se desempeñó como diputado, senador, presidente del partido y titular de la Secretaría de Desarrollo Social de México. Fue candidato a la Presidencia de México por el PRI hasta su asesinato. Ingresó al Partido Revolucionario Institucional en 1979, siendo elegido diputado en 1985 y posteriormente senador en 1988. Fue presidente nacional del PRI de 1988 a 1992. Durante su gestión, el PRI reconoció por primera vez una derrota en una elección de gobernador, en este caso la del estado de Baja California en 1989, siendo elegido Ernesto Ruffo Appel candidato del Partido Acción Nacional, como primer gobernador no priista.
Llamado por el presidente Carlos Salinas de Gortari a formar parte del gabinete presidencial el 13 de abril de 1992, Luis Donaldo Colosio se convirtió en secretario de Desarrollo Social, en sustitución del candidato a gobernador de Veracruz, Patricio Chirinos Calero. Colosio participó activamente en la sucesión presidencial de Salinas, junto con dos fuertes aspirantes; Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda, y Manuel Camacho Solís, jefe del Departamento del Distrito Federal, quien rompió las normas no escritas de la sucesión presidencial en México al negarse a expresar públicamente su apoyo a Colosio, quien fue postulado candidato a la Presidencia de la República el 28 de noviembre de 1993.
Colosio, candidato del PRI a la presidencia, recibió dos balazos el 23 de marzo de 1994 mientras saludaba a la multitud en un mitin en Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California.
El magnicidio del candidato priista a la presidencia de México en 1994, Luis Donaldo Colosio, cumple hoy 28 años y sacude todavía la política del país, un caso que aún levanta interrogantes y que el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, pretende reabrir en un momento en que el hijo del político asesinado goza de popularidad.
Colosio, del entonces dominante Partido Revolucionario Institucional (PRI), recibió dos balazos el 23 de marzo de 1994 mientras saludaba a la multitud en un mitin en Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California.
El magnicidio implicó un momento importante, una crisis del sistema político mexicano que ya estaba presente de otras maneras antes del asesinato de Colosio hace 28 años”
Aunque aún no era presidente, en esa época los candidatos del PRI ganaban las elecciones de forma orgánica hasta la transición en 2000, por lo que su asesinato se considera el magnicidio más grave en México desde 1928, cuando mataron al presidente electo Álvaro Obregón, quien ya había presidido el país entre 1920 y 1924.
Colosio, nacido en Sonora en 1950, “era un candidato que simbolizaba la ruptura del viejo régimen priista hacia un nuevo modelo más democrático, mayormente plural, más participativo y de base social”, según Corona
Su figura trasciende, añade el académico, por ser un líder “carismático, honesto, sencillo y bonachón”, que supo manejar el concepto de unidad nacional e integrar la vida familiar a la política.
“Los ideales de Colosio siguen siendo vigentes porque no eran ideales del PRI, eran ideales de un liberalismo social más que económico, de un liberalismo ideológico más que político, de un liberalismo intelectual no partidista” Justo por esa figura de ruptura que representaba Colosio han surgido teorías de la conspiración, expone Meléndez.
La más común de ellas es que el entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari lo mandó matar y otra es que Mario Aburto, su asesino confeso, es en realidad inocente y los verdaderos responsables lo utilizaron como “chivo expiatorio”





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